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Aproximación al concepto de educación virtual

Por: Miguel Ángel Vargas Hernández

Este artículo es la tercera parte del artículo: La educación en tiempos del coronavirus

La educación a través o con el apoyo de las tecnologías de la información y la comunicación recibe diversos nombres, los más comunes son educación virtual, e-learning (electronic learning) en español aprendizaje electrónico, educación en línea, educación en ambientes educativos virtuales. 

La educación virtual es una nueva forma de hacer educación, que se apoya y desarrolla con y en las TIC, y en la que se simula el encuentro entre los estudiantes y los profesores y su relación con el conocimiento. 

En la perspectiva de la virtualidad como apariencia de realidad, lo que es aparente, en la educación virtual, es que los profesores y los estudiantes para enseñar y para aprender ocupan un mismo espacio en tiempos determinados; y lo que es real es la comunicación, la interacción, la orientación, la enseñanza, el aprendizaje, la evaluación y los sistemas que certifican lo estudiado y aprendido, que comúnmente llamamos títulos o certificados de competencias laborales.

Aquí la ilusión es que el profesor y el estudiante para el desarrollo del proceso educativo se encuentran presentes en un mismo espacio y momento, dice Pierre Levy “En filosofía escolástica, lo virtual es aquello que existe en potencia, pero no en acto. Lo virtual tiende a actualizarse, aunque no se concretiza de un modo efectivo o formal. El árbol está virtualmente en la semilla” (Levy, 1999. Pág. 17).

La educación virtual evoluciona de otras formas que han recibido diferentes nombres tales como educación a distancia y educación abierta. Cada una de las cuales ha surgido en diferente momento histórico y para atender necesidades particulares.

No es lo mismo la educación presencial, que tiene una larga historia, que la educación a distancia, la educación abierta o la educación virtual. Cada una de ellas tiene su propia conceptualización y responde a necesidades sociales y culturales diferentes y han tenido fines y formas de operación particulares con sus propias metodologías. Con diferentes formas de planeación del proceso educativo y el uso de diferentes tecnologías para la divulgación y socialización del conocimiento y la información. El libro y la imprenta es común a todas.

Con esto, se enfatiza que educación virtual evoluciona de la educación a distancia y de la educación abierta y que no es antagónica a la educación presencial, pero si es diferente. La educación virtual no es excluyente de la educación presencial y en ella converge y se potencian muchos de los aspectos que encontraron un gran desarrollo en las modalidades educativas que la antecedieron. En esencia, todas estas modalidades se ocupan del mismo fenómeno, la educación, a todas les interesa el ser humano y la vida en esta perspectiva o dimensión.

La educación virtual responde a necesidades sociales, económicas, culturales y pedagógicas de gran importancia, nunca antes había existido una alta demanda de la educación superior como ahora. Uno de los problemas más complejos que enfrentan los países pobres es disponer de los suficientes recursos económicos, humanos y técnicos para poder satisfacer la alta demanda. Dice Pierre Lévy “No se podrá aumentar el número de enseñantes proporcionalmente a la demanda de formación, que es en todos los países del mundo, cada vez más masiva y diversa” (Lévy, 2007).

La educación virtual surge con el desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), es una nueva forma, muy reciente, en la que también se ha tenido una evolución acelerada como consecuencia del progreso y desarrollo de la computación, el software, las redes, los protocolos de comunicación, la psicología educativa, la neurología, la ecología, la sociología de la educación, la teoría cognitiva, la inteligencia artificial, la cibernética y ahora el Internet de las cosas y el big data.

En la educación virtual, como se le dice de forma generalizada en el idioma español o e-learning en inglés, la comunicación cobra una importancia relevante, especialmente porque “apunta al conjunto de reglas que una persona, un agente o un entidad – de hecho, cualquier sistema adaptativo complejo- es capaz de leer o descifrar” (Christian, 2019. Pág. 97).

Los ambientes educativos virtuales se diseñan y construyen en un medio particular que para algunos especialistas recibe el nombre de ciberespacio (Gibson, 1984), nombre empleado por primera vez por William Gibson en una novela de ciencia ficción publicada en el año de 1984. 

El término ciberespacio hace relación al espacio virtual creado en la interconexión de diversos dispositivos que al vincularse en red producen un sistema interconectado a nivel planetario, que se caracteriza por tener diversos recursos de información y comunicación disponibles en red, donde las personas pueden interactuar entre sí y con cosas a través de las tecnologías de la información y la comunicación. Otro termino generalizado para referirse al ciberespacio es Internet, la red de redes. Pero el ciberespacio abarca Internet y todo el sistema interconectado a nivel planetario.

Una característica fundamental del ciberespacio es que las barreras físicas no son un obstáculo y las dimensiones de tiempo y espacio adquieren dinámicas diferentes posibilitando la comunicación sincrónica, asincrónica y en diferentes lugares de forma exclusiva o concurrente. Esto es, el profesor o el estudiante puede comunicarse con diferentes personas ubicadas en diferentes lugares del planeta en un mismo instante o en momentos diferentes, compartiendo el mismo mensaje, o puede comunicarse con cosas diferentes en un mismo instante y ubicadas en diferentes lugares del mundo, o puede recibir información en un mismo instante de diversas personas o cosas ubicadas en diferentes lugares del planeta.

Para que la educación sea posible en el ciberespacio o en Internet se necesita que esas máquinas constituidas por hardware y software tengan interfaces que posibiliten la comunicación de las personas con las máquinas. Aquí se habla de la interfaz como una gramática, esto es, como un conjunto de reglas, protocolos y procedimientos que permiten, facilitan y posibilitan la comunicación entre el hombre y la máquina (Scolari, 2004). Para Pierre Lévy la interfaz es una “red cognitiva de interacciones” (Lévy, 1992 en Scolari, 2004).

La interfaz posibilita el diálogo entre la máquina y el estudiante, entre el profesor y el estudiante, entre los estudiantes, entre los profesores o entre estos y otras comunidades. Nuestro sistema perceptual es la interfaz que nos posibilita la comunicación de nuestra mente con el medio, en realidad vemos, escuchamos, olfateamos, sentimos, degustamos con el cerebro a través de nuestros ojos, oídos, nariz, piel, boca donde está la lengua.

El proceso es más complejo de los que imaginamos, dice Llinás: “Ver no es una función primaria, como se cree, sino el resultado de comprobar patrones de actividad cortical que producen diferentes imágenes en la retina, con patrones de actividad que se encuentran almacenados en el cerebro y que constituyen la memoria. Estos patrones no son puramente visuales si no el resultado de la interactividad de todos los órganos sensoriales” (Correa, 2017 Pág. 53).

Lo que Rodolfo Llinás explica, es que no vemos con los ojos, vemos con el cerebro y las imágenes que el cerebro fija dependen de la información que le llegue y por el canal perceptual que le llegue durante la vida de una persona, esto es, para Llinás “la visión no es un acto inmediato, sino un acto de relación entre información suministrada por otros sentidos, la memoria y la nueva información visual percibida” (Correa, 2017. Pág. 53).

Pero para que la comunicación posibilite más que un intercambio de datos, es necesario un lenguaje que garantice una comunicación amplia capaz de crear y comunicar metáforas, desplegar imaginación y crear realidades. 

Para que la educación sea posible debe haber conocimientos que se deseen aprender y un conocimiento pedagógico para mediar las interfaces y la información con el propósito de que los estudiantes aprendan conocimientos, aprendan a aprender y formen un sentido crítico de la vida, la sociedad y la cultura.

La esencia de la educación no la determina la modalidad educativa, la buena o mala calidad educativa depende de manera estrecha de la política educativa, del compromiso del estado y de la sociedad para con la educación, de los fines que le asigne la cultura y el momento histórico, del compromiso de los maestros y de sus niveles de formación y del aprecio que la sociedad les asigne, de la importancia y seriedad que el estado y la sociedad sientan por los estudiantes sin ningún tipo segregación. Y el método importa, tal y como no lo ha venido insistiendo Edgar Morin, desde la educación inicial hay que dar rienda suelta a la imaginación, estimular la fantasía, proteger al máximo la curiosidad para cultivar la reflexión crítica. “El papel de la enseñanza es sobre todo el de problematizar, a través de un método basado en preguntas y respuestas capaz de estimular el espíritu crítico y autocrítico de los alumnos” (Morin, 2020), (Morin, 2003; 2006), pero no solo Morin nos ha dado esa enseñanza, también no la han compartido otros pedagogos como Freire (Freire y Faundez, 2014)

Ahora, tenemos la urgente misión de acompañar la curiosidad de nuestros estudiantes, su capacidad crítica y autocrítica para que con nuestro acompañamiento y asesoría puedan entender la complejidad que vivimos, para que aprendan a entender: cómo el aislamiento social es para proteger y preservar la vida y detener el virus, cómo la crisis sanitaria provoca una crisis económica, y como estos fenómenos producen una crisis social, cómo posiblemente cambien la geopolítica del mundo, y cómo esto produce una crisis existencial.

No sabemos qué vamos a hacer con los estudiantes de la primera infancia, con los niños y niñas, con los adolescentes y con los jóvenes, porque no los podemos tener todo el tiempo en aislamiento social. Y hasta ahora, toda la atención y el esfuerzo del gobierno y del estado se ha enfocado en la crisis económica y social, y no en el futuro de la educación de las generaciones jóvenes y en la función que debe cumplir en tiempos del coronavirus. 

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